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Esperando a Mr. Big libro recomendado en la asignatura de filosofía para los milennials de los institutos de secundaria

Hoy en día y cada vez más, las formas de comunicación de las personas han cambiado debido a las nuevas tecnologías y redes sociales, produciéndose así la hiperconectividad. La generación más relacionada con estas plataformas son los milennials, término rebautizado del conocido como nativos digitales, aquellos que han nacido entre las décadas de los años 80 y los 2000, los cuales han crecido junto a los cambios que se han producido en el mundo de la comunicación y la tecnología. Los jóvenes tienen una mayor tendencia a exponer su vida a través de las redes sociales y también, a compartir todo tipo de contenidos en internet. Aunque disponen de diferentes formas de privacidad, esta sobreexposición puede tener consecuencias tal y como lo muestra Rafaela Almeida en su libro Esperando a Mr. Big. En el libro se explica el caso de Xenia una madre divorciada que tiene dos hijas, una de ellas de 13 años que está enganchada a sus perfiles virtuales y sufre el acoso de un compañero de clase que le chantajea con difundir imágenes comprometidas suyas a cambio de relaciones sexuales. Esperando a Mr. Big se ha posicionado como libro recomendado entre las lecturas obligatorias en diferentes institutos de secundaria españoles para la asignatura de filosofía contemporánea. El objetivo es que sea una herramienta que fomente la reflexión y el análisis por parte de los jóvenes en cuanto a la sobreexposición de su imagen, de sus cuerpos y si realmente la popularidad que obtienen, recompensa esta exposición social. Este hecho podría llegar a perjudicar nuestra imagen por la implicación que conlleva, debido a que una fotografía o vídeo determinado estén en la red. Siempre perdemos el control de esa información una vez se hace pública. Por otro lado, no debemos olvidar las imágenes realizadas con los teléfonos móviles, en los cuales es recomendable no tener ningún material comprometido, ya que se pueden extraviar fácilmente. Además, al estar en acceso constante a conexiones de internet de locales públicos, que pueden ser vulnerables, esto permitiría el acceso a nuestros archivos personales y propiciar el robo de datos sensibles como fotos y vídeos personales, eróticos o sexuales. “Es imprescindible fomentar la educación de los milennials desde la base para normalizar el uso de las redes sociales y demás aplicaciones vinculadas a su imagen personal de un modo responsable. No pensando únicamente en la recompensa de popularidad que obtienen en algunos segundos, sino en las consecuencias de cara a un futuro. Cabe destacar la visión empresarial de compañías, como por ejemplo Snapchat, que ofrecen a los adolescentes la posibilidad de eliminar todas las publicaciones en pocas horas, pero en la letra pequeña no explican que al acceder a la aplicación les das el derecho a utilizar las actualizaciones públicas (imágenes y vídeos), aunque estas estén eliminadas de tu perfil”, así lo afirmó la escritora Rafaela Almeida.